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UN ENFOQUE DIFERENTE SOBRE LA RFID (Identificación por Radio Frecuencia)
Se debe usar exclusivamente estándares? Cuándo? Porqué?
A la hora de hablar de la puesta en marcha de una determinada tecnología, y dependiendo de qué tipo de tecnología hablemos, será de suma importancia analizar el rol que juegan los estándares para el uso concreto de dicha tecnología, y para ello es estrictamente necesario entender de forma clara y precisa qué significa un estándar.
Si bien podríamos generar innumerables definiciones acerca de lo que realmente es un estándar, podemos definirlo de forma sencilla, como algo que sirve de modelo, patrón, norma o regla a seguir para todos aquellos que acepten dichas definiciones como punto de referencia.
Ahora bien, si nos focalizamos estrictamente en el significado de la sigla RFID, podemos decir sin temor a equivocarnos, que estamos haciendo mención al nombre genérico de la tecnología como tal, es decir la identificación por radio frecuencia. Pero esto no significa que al hablar de RFID estemos haciendo referencia al estándar de dicha tecnología. Con mayor precisión, podemos afirmar que la mencionada tecnología tiene ya más de 50 años de vida, y comenzó siendo utilizada en la segunda guerra mundial para tratar de diferenciar de forma automática los aviones enemigos de los de la propia fuerza aérea.
Como sabemos, para poder utilizar la tecnología de RFID, entre otros dispositivos debemos contar con lectores, antenas, tags, etc. y para que todos estos elementos tengan “visibilidad” entre sí, existen un sinnúmero de protocolos que definen la frecuencias de uso, los formatos de intercambio de datos, el tipo de comunicación utilizada, los contenidos propiamente dicho de los tags, etc.
El conjunto de reglas, definiciones y/o características técnicas que deben cumplir estos equipamientos para poder ínter operar entre sí sin ningún tipo de problemas, es lo que se define como estándar propiamente dicho. Esto facilita que diferentes fabricantes mundiales, solamente respetando los estándares que oportunamente fueran definidos para el fin específico, puedan desarrollar equipos que sean compatibles entre si. Sin lugar a dudas, la existencia de los estándares globales favorece sustancialmente la adopción de la tecnología por parte de los usuarios, porque encuentran en el mercado gran cantidad de ofertas diferentes en términos de prestaciones y/o condiciones específicas, pero que todas y cada una de ellas le garantizan la compatibilidad con todos aquellos otros dispositivos que también respeten los mismos estándares.
Hablando específicamente de RFID, podemos decir que este es el nombre genérico de la tecnología de identificación por medio de radio frecuencia, y que el EPC (EPCGLOBAL) es un estándar global que define al mayor nivel de detalle la totalidad de requerimientos necesarios para implementar un sistema de RFID compatible globalmente.
Esto que a la fecha parece algo muy lógico y razonable, es una tarea realmente muy complicada, que demanda esfuerzos importantes tanto por parte de los fabricantes, los usuarios y las organizaciones internacionales dedicadas a la difusión y desarrollo de estándares, como así también aquellas que se encargan de realizar las certificaciones correspondientes (ISO, etc.). Como prueba de esto podemos mencionar que si bien a partir de 1999 se comenzaron a realizar ensayos con estándares EPC, y que en el 2003 se creó la EPCGLOBAL Inc, organización que tiene a su cargo el desarrollo y difusión de dichos estándares, no fue sino hasta el 2005 cuando surgió la GEN 2 de los estándares EPC, y fue entonces cuando comenzó a difundirse con mayor fuerza la verdadera disponibilidad de un estándar mundial, que si bien todavía está en etapa de franco crecimiento, podemos afirmar que sin lugar a dudas, es una base sólida para sustentar una implementación de RFID en un mercado abierto.
La pregunta que como consultores de mejora de procesos, permanentemente recibimos es la siguiente: ¿es estrictamente imprescindible utilizar estándares para poder obtener los beneficios que aporta la tecnología de la RFID en la mejora de determinado proceso?
Tratando de ser lo más objetivo posible, pero siempre focalizado en ofrecer la mejor solución a nuestros clientes, en una relación de costo / beneficio altamente aceptable, debemos decir que para poder responder adecuadamente esa consulta, hace falta analizar todas las variables del entorno que circundan al negocio del cual estamos hablando y particularmente entender detenidamente la etapa o proceso del mismo que se pretende mejorar.
Si nos estamos refiriendo a un eslabón de la cadena logística que tiene como objetivo mover productos desde un punto operativo a otro, y que dichas localizaciones o puntos operativos pertenecen física o lógicamente a diferentes usuarios (empresas), no tenemos dudas en afirmar que sería más conveniente estar hablando de estándares EPCGLOBAL porque resultaría muy complicado y poco práctico, definir unilateralmente temas relacionados con la tecnología propiamente dicha. Por ejemplo ¿qué tipo de etiqueta utilizaremos?, ¿en qué frecuencia operará el sistema?, ¿cuáles serán los protocolos de comunicación a utilizar?, ¿qué datos contendrá el tag?, ¿cómo accederemos a dicha información?, etc. Esto se agravaría mucho más si en lugar de estar interactuando solamente con un cliente o socio comercial, debiéramos hacerlo con varios al mismo tiempo, y mucho más aún, cuando el producto en cuestión, luego siga su curso para terminar llegando a un salón de ventas, una tienda, o un centro de distribución donde converja con otros cientos o miles de productos provenientes de diferentes fabricantes o proveedores. De ser así, y si cada uno tuviera su propia definición respecto a los temas técnicos, cada quien tendría sus propias exigencias y esto haría que la tecnología como tal fuera imposible de ser utilizada efectiva y masivamente.
Ahora bien, en términos de mejoras de procesos operativos, existen un sinnúmero de oportunidades donde la tecnología pura de RFID, sin necesariamente la utilización de estándares EPC, es factible de aplicar y generar ahorros muy importantes en un tiempo relativamente corto. Solamente a modo de ejemplo podemos mencionar como utilizando tecnología propietaria de RFID, hemos optimizado la playa de operaciones de los transportes de una empresa muy importante, que tenía serios problemas con la administración del tiempo y espacio de permanencia de dichos camiones en la mencionada playa.
Se han colocado tags en cada uno de los vehículos, como así también lectores y antenas en los puntos claves de la playa de operaciones. Esto vinculado con un completo tablero de comandos, permitió en muy poco tiempo ordenar adecuadamente el tráfico interno de dichos camiones, conocer en tiempo real las maniobras que cada uno de los vehículos realiza, asignar espacios de forma más eficiente, entre otros aspectos. En resumen la utilización de la tecnología de RFID en esta empresa, permitió incrementar el margen de operaciones en un 30 %, en un proceso que estaba totalmente saturado, y esto es solo el comienzo.
En conclusión, podemos afirmar que no siempre es necesario utilizar estándares (cuando mencionamos estándares nos referimos al EPC), si bien es recomendable no dudar en utilizarlos cuando las circunstancias así lo indican. Pero también es muy útil tener en cuenta que hay innumerables oportunidades de mejoras de procesos mediante la aplicación de la tecnología de RFID, sin que necesariamente debamos incurrir en costos adicionales por el solo hecho de querer utilizar estándares.
Los estándares hay que utilizarlos cuando haga falta, caso contrario la tecnología como tal sigue estando a disposición de quien quiera y esté decido a mejorar sus procesos.
Si bien resulta muy atractivo el comenzar un proyecto de implantación de esta tecnología, recomendamos enfáticamente que se asesoren correctamente antes de dar el paso. Nosotros contamos con un nutrido grupo de consultores y técnicos expertos en la materia, que con total seguridad podrán orientarlo sobre cómo, cuándo y de qué manera comenzar dicho proceso.
Enrique Carlos Vitale
Gerente de Consultoría
Hasar Consultoría
Se debe usar exclusivamente estándares? Cuándo? Porqué?
A la hora de hablar de la puesta en marcha de una determinada tecnología, y dependiendo de qué tipo de tecnología hablemos, será de suma importancia analizar el rol que juegan los estándares para el uso concreto de dicha tecnología, y para ello es estrictamente necesario entender de forma clara y precisa qué significa un estándar.
Si bien podríamos generar innumerables definiciones acerca de lo que realmente es un estándar, podemos definirlo de forma sencilla, como algo que sirve de modelo, patrón, norma o regla a seguir para todos aquellos que acepten dichas definiciones como punto de referencia.
Ahora bien, si nos focalizamos estrictamente en el significado de la sigla RFID, podemos decir sin temor a equivocarnos, que estamos haciendo mención al nombre genérico de la tecnología como tal, es decir la identificación por radio frecuencia. Pero esto no significa que al hablar de RFID estemos haciendo referencia al estándar de dicha tecnología. Con mayor precisión, podemos afirmar que la mencionada tecnología tiene ya más de 50 años de vida, y comenzó siendo utilizada en la segunda guerra mundial para tratar de diferenciar de forma automática los aviones enemigos de los de la propia fuerza aérea.
Como sabemos, para poder utilizar la tecnología de RFID, entre otros dispositivos debemos contar con lectores, antenas, tags, etc. y para que todos estos elementos tengan “visibilidad” entre sí, existen un sinnúmero de protocolos que definen la frecuencias de uso, los formatos de intercambio de datos, el tipo de comunicación utilizada, los contenidos propiamente dicho de los tags, etc.
El conjunto de reglas, definiciones y/o características técnicas que deben cumplir estos equipamientos para poder ínter operar entre sí sin ningún tipo de problemas, es lo que se define como estándar propiamente dicho. Esto facilita que diferentes fabricantes mundiales, solamente respetando los estándares que oportunamente fueran definidos para el fin específico, puedan desarrollar equipos que sean compatibles entre si. Sin lugar a dudas, la existencia de los estándares globales favorece sustancialmente la adopción de la tecnología por parte de los usuarios, porque encuentran en el mercado gran cantidad de ofertas diferentes en términos de prestaciones y/o condiciones específicas, pero que todas y cada una de ellas le garantizan la compatibilidad con todos aquellos otros dispositivos que también respeten los mismos estándares.
Hablando específicamente de RFID, podemos decir que este es el nombre genérico de la tecnología de identificación por medio de radio frecuencia, y que el EPC (EPCGLOBAL) es un estándar global que define al mayor nivel de detalle la totalidad de requerimientos necesarios para implementar un sistema de RFID compatible globalmente.
Esto que a la fecha parece algo muy lógico y razonable, es una tarea realmente muy complicada, que demanda esfuerzos importantes tanto por parte de los fabricantes, los usuarios y las organizaciones internacionales dedicadas a la difusión y desarrollo de estándares, como así también aquellas que se encargan de realizar las certificaciones correspondientes (ISO, etc.). Como prueba de esto podemos mencionar que si bien a partir de 1999 se comenzaron a realizar ensayos con estándares EPC, y que en el 2003 se creó la EPCGLOBAL Inc, organización que tiene a su cargo el desarrollo y difusión de dichos estándares, no fue sino hasta el 2005 cuando surgió la GEN 2 de los estándares EPC, y fue entonces cuando comenzó a difundirse con mayor fuerza la verdadera disponibilidad de un estándar mundial, que si bien todavía está en etapa de franco crecimiento, podemos afirmar que sin lugar a dudas, es una base sólida para sustentar una implementación de RFID en un mercado abierto.
La pregunta que como consultores de mejora de procesos, permanentemente recibimos es la siguiente: ¿es estrictamente imprescindible utilizar estándares para poder obtener los beneficios que aporta la tecnología de la RFID en la mejora de determinado proceso?
Tratando de ser lo más objetivo posible, pero siempre focalizado en ofrecer la mejor solución a nuestros clientes, en una relación de costo / beneficio altamente aceptable, debemos decir que para poder responder adecuadamente esa consulta, hace falta analizar todas las variables del entorno que circundan al negocio del cual estamos hablando y particularmente entender detenidamente la etapa o proceso del mismo que se pretende mejorar.
Si nos estamos refiriendo a un eslabón de la cadena logística que tiene como objetivo mover productos desde un punto operativo a otro, y que dichas localizaciones o puntos operativos pertenecen física o lógicamente a diferentes usuarios (empresas), no tenemos dudas en afirmar que sería más conveniente estar hablando de estándares EPCGLOBAL porque resultaría muy complicado y poco práctico, definir unilateralmente temas relacionados con la tecnología propiamente dicha. Por ejemplo ¿qué tipo de etiqueta utilizaremos?, ¿en qué frecuencia operará el sistema?, ¿cuáles serán los protocolos de comunicación a utilizar?, ¿qué datos contendrá el tag?, ¿cómo accederemos a dicha información?, etc. Esto se agravaría mucho más si en lugar de estar interactuando solamente con un cliente o socio comercial, debiéramos hacerlo con varios al mismo tiempo, y mucho más aún, cuando el producto en cuestión, luego siga su curso para terminar llegando a un salón de ventas, una tienda, o un centro de distribución donde converja con otros cientos o miles de productos provenientes de diferentes fabricantes o proveedores. De ser así, y si cada uno tuviera su propia definición respecto a los temas técnicos, cada quien tendría sus propias exigencias y esto haría que la tecnología como tal fuera imposible de ser utilizada efectiva y masivamente.
Ahora bien, en términos de mejoras de procesos operativos, existen un sinnúmero de oportunidades donde la tecnología pura de RFID, sin necesariamente la utilización de estándares EPC, es factible de aplicar y generar ahorros muy importantes en un tiempo relativamente corto. Solamente a modo de ejemplo podemos mencionar como utilizando tecnología propietaria de RFID, hemos optimizado la playa de operaciones de los transportes de una empresa muy importante, que tenía serios problemas con la administración del tiempo y espacio de permanencia de dichos camiones en la mencionada playa.
Se han colocado tags en cada uno de los vehículos, como así también lectores y antenas en los puntos claves de la playa de operaciones. Esto vinculado con un completo tablero de comandos, permitió en muy poco tiempo ordenar adecuadamente el tráfico interno de dichos camiones, conocer en tiempo real las maniobras que cada uno de los vehículos realiza, asignar espacios de forma más eficiente, entre otros aspectos. En resumen la utilización de la tecnología de RFID en esta empresa, permitió incrementar el margen de operaciones en un 30 %, en un proceso que estaba totalmente saturado, y esto es solo el comienzo.
En conclusión, podemos afirmar que no siempre es necesario utilizar estándares (cuando mencionamos estándares nos referimos al EPC), si bien es recomendable no dudar en utilizarlos cuando las circunstancias así lo indican. Pero también es muy útil tener en cuenta que hay innumerables oportunidades de mejoras de procesos mediante la aplicación de la tecnología de RFID, sin que necesariamente debamos incurrir en costos adicionales por el solo hecho de querer utilizar estándares.
Los estándares hay que utilizarlos cuando haga falta, caso contrario la tecnología como tal sigue estando a disposición de quien quiera y esté decido a mejorar sus procesos.
Si bien resulta muy atractivo el comenzar un proyecto de implantación de esta tecnología, recomendamos enfáticamente que se asesoren correctamente antes de dar el paso. Nosotros contamos con un nutrido grupo de consultores y técnicos expertos en la materia, que con total seguridad podrán orientarlo sobre cómo, cuándo y de qué manera comenzar dicho proceso.
Enrique Carlos Vitale
Gerente de Consultoría
Hasar Consultoría






